viernes, 1 de junio de 2012

No estamos destinados a vivir pegados.

Te quiero decir que ayer hemos empezado como cada día: por decirnos lo que más dolía. Ya te quieres ir sin ver que podemos arreglarlo con abrazos, romperemos nuestros labios, ¡llévame contigo si te vas! Sabemos muy bien que ayer no hemos apagado todas las estrellas y no sé si hemos muerto con ellas. Abrázame bien, hoy serás mis ojos verdes diminutos, cuéntame cómo esta el mundo... ¿Dónde estabas cuando te llamaba para pedirte perdón? Necesitaba tu calor. No estamos destinados a vivir pegados abrazándonos los dos.

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